Piropo hasta la raspita

caricatura_piropo.jpg

El término entra en la lengua española en el siglo XV para designar una piedra preciosa de color rojo brillante que podía ser un rubí o un granate. Más tarde, como metáfora propia de la literatura renacentista, se aplicó a la descripción de la belleza femenina, refiriéndose quizás al color del rostro o al fuego de los ojos. A partir de este último significado, y considerando también los efectos de sonrojo que el buen piropo debía causar, se llega al significado actual de lisonja o halago.

“Eres la carne mechada que rellena la arepa de mi corazón”, diría un venezolano. “¡Ni los tacos están tan sabrosos!”, diría un mexicano. Pero nadie como el cubano para hacer gala del ingenio: “Niña, si la policía te coge te pone una multa por exceso de carne en el maletero.” Seguir leyendo “Piropo hasta la raspita”