Entre el silencio

“En ningún lugar, probablemente, se manifiestan más sinceros sentimientos y peor gusto que en los cementerios”, dijo el teólogo y erudito inglés Benjamin Jowett. Aunque a muchos les dé grima adentrarse entre lápidas por placer, en lo personal siempre me ha atraído algo de los camposantos. Quizás porque desde pequeño, para llegar a la playa, debía pasar ineludiblemente por la necrópolis de mi ciudad. Ello implicaba generalmente hacerle una visita a aquel lugar, que siempre tenía para mostrarme un rostro diferente. De los tesoros de mármol del Cementerio de Nuevitas son estas imágenes, muestras de la belleza que allí permanece entre el silencio.

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Bahía

Susurro del viene y va, paz inmensa de las olas del mar.

Paisaje de un azul intenso con su fin oculto, que solo navegantes lo pueden ver.

Fuego en el cielo que luce en las trasparencias marinas y brota en las pieles blancas.

Brisa que te acaricia dulce y suave, mientras en el horizonte la vista se pierde.

Enorme puerta que describe los límites del semicírculo, con su fondo blanco y verde, de arena y monte.

Estelas blancas que dejan los que disfrutan flotando en ese largo y placentero camino.

Nubes que amenazan llorar, para nosotros consolar y la tierra agradecer.

Qué grande eres, de punta a punta, escondes recuerdos, tristezas y alegrías, esa eres tú.

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Piropo hasta la raspita

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El término entra en la lengua española en el siglo XV para designar una piedra preciosa de color rojo brillante que podía ser un rubí o un granate. Más tarde, como metáfora propia de la literatura renacentista, se aplicó a la descripción de la belleza femenina, refiriéndose quizás al color del rostro o al fuego de los ojos. A partir de este último significado, y considerando también los efectos de sonrojo que el buen piropo debía causar, se llega al significado actual de lisonja o halago.

“Eres la carne mechada que rellena la arepa de mi corazón”, diría un venezolano. “¡Ni los tacos están tan sabrosos!”, diría un mexicano. Pero nadie como el cubano para hacer gala del ingenio: “Niña, si la policía te coge te pone una multa por exceso de carne en el maletero.” Seguir leyendo “Piropo hasta la raspita”